testimonios + Yo y los chicos y chicas de la calle de Guatemala

 

A veces con asombro, me han preguntado qué es lo que me ha empujado a compartir los proyectos de las chicas y chicos de la calle de Guatemala.

Si, con asombro, ya que es un tòpico que una mujer minusvàlida como yo, tenga que promover y sostener solo proyectos de "categoria". Incluso cuando hice una investigaciòn psicologica con historias de vidas de enfermos neuromusculares creian que yo tenia el mismo hàndicap, pero yo soy una tetraplégica.

De nuevo estupor, porque la dificultad del transporte y estancia en Guatemala, me impiden instaurar relaciones de amistad directas o cualquier otro tipo de experiencia con ellos.

Habria podido entonces contentarme de estar cerca de ellos con una simple ayuda econòmica, tal para apagar mi "ego generoso", pero este motivo no tiene ningùn sentido para mi.

Ademàs, no soportando los tòpicos y estando acostumbrada a superar siempre los obstaculos, con el tiempo he buscado y encontrado en mi motivos màs profundos.

Lo que me hace sentir cerca de los chicos de la calle son dos aspectos importantes: el sufrimiento vivido , como las mortificaciones soportadas durante la infancia y adolescencia, y el amor por la libertad.

Es como si yo también hubiera vivido y salido de una " calle comùn", y fuera para ellos una amiga, hermana, y acompañante...

Con la certidumbre que si un dia yo necesitara ayuda por parte de ellos, les tendria cerca de mi como en una relaciòn de mutuo socorro.

Pero vamos por orden...

Me interesa Guatemala desde 1994, cuando el Profesor Lutte me pidiò que corrigiera el boceto de la primera ediciòn del libro " Princesas y Soñadores por las calles de Guatemala".

Mientras leia las historias de la vida de las chicas/o, la rabia y las làgrimas descendian: rabia porque otra vez màs quien era potente y sano llevaba las de ganar, sobretodo con quien era y es mas dèbil.

Yo como minusvàlida, conozco bien sobre mi piel qué quiere decir Violencia ( en mi caso solo psicològica), y qué sentimientos florecen en quien la padece, como: sensaciòn de inferioridad, de precariedad, de humillaciòn.

Làgrimas, porque entiendo bien el sufrimiento ìntimo y la rebeliòn cuando te sientes "forzado" a sofocar lo que amenudo es tan fuerte que falta el respiro.

Làgrimas, decìa, porque intuyo el camino suyo lleno de obstàculos, hecho de 20 pasos hacia delante y 100 atràs.

Es fàcil para las chicas y chicos de la calle en éstas condiciones psicològicas y también de violencia fìsica dejarse llevar por la droga, obligados al robo para sobrevivir, y es por esto que no puede juzgar quien no ha probado esta realidad.

Por lo tanto, es fàcil para ellos "sentirse inferiores" con respecto a las otras personas, incluso respecto a los coetàneos que no viven en la calle con aquellos y/o con los voluntarios que vienen de otros paises, éste es también un sentimiento que he conocido.

He conocido la rebeliòn, la necesidad de luchar para sentirse persona y todas las ayudas, pretextos, las occasiones, las personas que se dirigian a mi durante mi adolescencia, las he cogido al vuelo y no las he dejado escapar.

En estos casos la vida nos desarrolla un sexto sentido muy marcado y se percibe quién es sincero y quién no lo es.

Por lo tanto me imagino cuànto haya sido importante para las chicas y chicos de Guatemala el encuentro con Gerardo Lutte , què significa y significarà su presencia en el movimiento de los jòvenes de la calle.

Me doy cuenta de cuànto podemos ser de ayuda para él y para el movimiento, continuando a crear ocasiones de divulgaciòn, de amistad, de divisiòn, de compromiso.

En mi opinòn, estamos en deuda con estas chicas y chicos, no es una casualidad que la nuestra sea una red de amistad y no una asociaciòn de asistencia, porque no se quiere trabajar para ellos sino con ellos, hasta que ellos trabajen para ellos mismos y un dia con nosotros.

Creo haber contestado a los asombrados, acerca de los motivos que me han acercado al movimiento, pero también, cuànto, còmo, y qué tiene en comùn una mujer minusvàlida italiana con una niña de la calle guatemalteca.

Santina Portelli

Via Monte Rotondo,21

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