las análisis y los ensayos + Gérard Lutte - 2009 noviembre 19
La amistad hace milagros
Las reflexiones de hoy salen de dos afirmaciones que encontramos en la Biblia
1 ” NO IMPEDIR LA MÚSICA!"
No todos tuvieron la suerte de participar al conciertito de hoy, donde el coro formado por Theresia canto unas canciones. También Theresia y Andrea, una cantante guatemalteca que hace parte de un coro especializado en los cantos del siglo 17 interpretaron con gran maestría cantos medievales. Fue para mi un descubrimiento estupendo constatar cuantos progresos hicieron, en solo tres semanas, nuestras muchachas y muchachos y de ver con cual atención y concentración todas y todos escuchaban las canciones de tiempos antiguos maravillosamente interpretadas por Theresia y Andrea. Eso nos enseña cuanto las y los jóvenes de la calle son sensibles a la belleza artística y que tenemos que ofrecer a ellos cosas y espectáculos sublimes, oportunidades de descubrir y apreciar la belleza del arte y de la naturaleza y de proponer a ellos objetivos elevados y calidad en todo lo que realizan.
En solo tres semanas, Theresia logró no solo de formar un coro, de iniciar a la guitarra a dos jóvenes, si no también de contactar a músicos y de encontrar a Salvador, que compone canciones y toca varios instrumentos y que esta dispuesto a seguir la escuela de música fundada por Theresia. Andrea ha propuesto que su coro haga espectáculos en beneficio del Mojoca. En Europa, Theresia hiso varios conciertos par financiar la escuela de música del Mojoca y ya nos prometió de volver en el 2010 para seguir con la capitación del coro del Mojoca.
Pensaba a como sería le mojoca si cada uno de nosotros fuera como Theresia, solar, entusiasta, positiva, desinteresada y desbordante de alegría y amor.
El concierto de hoy representa lo que tendría que ser el Mojoca, que podría ser si cada uno de nosotras y nosotros cumpliera con profesionalidad y amor su tarea en unión profunda con las otras y los otros.
2 "NO VENI PARA LOS SANOS SINO PARA LOS ENFERMOS"
Nuestra misión, nuestro deber es de ocuparnos en particularde las muchachas y muchachos de la calle que tienen más dificultades, son más agresivos, más dependientes de las drogas, más rebeldes.
Esta misión puede parecer imposible y en efecto es imposible con los métodos tradicionales, represivos, policíacos.
Para lograr en esta misión es necesaria la mística de la amistad liberadora de la cual recuerdo unos rasgos esenciales:
1 creer en cada muchacha y muchacho de la calle, creer que tienen las capacidades para cambiar, volverse responsable de su vida y de su movimiento. Tenemos que ver a Dios, a la parte divina de cada muchacha y muchacho de la calle, y ser convencidos que tienen una dignidad infinita, que son más importantes que los ricos y poderosos, que pueden contribuir en la construcción de un mundo nuevo;
2 amar a cada muchacha y a cada muchacho con amor de amistad, como si fueran nuestras hijas e hijos. Y cuando se encuentren en una situación difícil buscar sin cansarnos todos los medios para ayudar a ellas y a ellos, como se hace con una hija o un hijo enfermo o en peligro;
3 comprender y no juzgar. Hablar con ellos con cariño para que puedan tener confianza en nosotros y contarnos su vida, sus problemas, sus sueños;
4 escucharlos a ellas y a ellos. Escuchando sus historias y sus sueños será mucho más fácil comprender las razones de su agresividad o de sus dificultades y errores y podremos ayudar a mejorar en modo espectacular;
5 haber resuelto sus propios problemas, porque es imposible ayudar a las otras y otros si no enfrentamos nuestros problemas, si no sanamos las heridas de nuestra niñez y de nuestra vida, tener relaciones de amistad y confianza con otras personas. Tenemos que adquirir una madurez humana y espiritual, que nos permita de no sentirnos ofendidos si una muchacha o muchacho nos trata mal porque comprendemos que de este modo ella o el expresa su infelicidad y de este modo nos pide una ayuda;
6 evitar de caer en las provocaciones. Las y los jóvenes que tuvieron una vida difícil fácilmente pueden tener una actitud provocadora y nos ponen aprueba. En esas situaciones tenemos que mantener la calma, no gritar, no amenazar, y si no es un caso de emergencia fingir de no ver nada y esperar el momento oportuno de hablar en modo sereno y positivo;
7 ser humilde, no dar la culpa solo a las muchachas y a los muchachos que cometen un error, se vuelven agresivos, no quieren participar en las tareas etc. Una buena educadora o un buen educador es humilde, autocrítico, reflexiona sobre los fracasos, aprende de la experiencia;
7 seguir aprendiendo, capacitándose. Nuestra profesión es una de las más difíciles y necesita una capacitación continua sobre todo si no tuvimos una formación de educadora o de educador;
8 no tener miedo de pedir la colaboración de las y de los colegas y del grupo con el cual trabajamos. Las muchachas y muchachos más cercanos a la persona en dificultad pueden más fácilmente ayudarla y aconsejarla;
9 respetar la auto gestión, no imponer decisiones que tiene que tomar la asamblea o los coordinadores. Las muchachas y muchachos de la calle no aceptan a los jefes y quieren tomar las decisiones de su vida y de su movimiento. Las reglas decididas por todas y todos, son más fácilmente aceptadas y observadas. Evitar de mandar en modo autoritario, no tener una voz de mando, hablar y portarnos como verdaderas amigas y amigos y no como jefes, según lo que decía Jesús “ No vine para mandar si no para servir”.