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 “SEMBRANDO AMOR COMO EL MAÍS” MONS. LEONIDAS PROAÑO, TESTIGO Y TEÓLOGO DE LA AMISTAD LIBERADORA

Giulio Girardi, filósofo y teólogo de la liberación 

INDICE

TESTIGO Y TEÓLOGO DE LA AMISTAD LIBERADORA                                

I-LA AMISTAD LIBERADORA, EXPERIENCIA GENERADORA                       2

Experiencia de amistad liberadora en la vida familial                                                    2

Experiencias de amistad liberadora en el seminario y en la vida sacerdotal                    6

II- LA AMISTAD LIBERADORA, OPCIÓN FUNDAMENTAL                            9

Amistad liberadora, opción por los oprimidos, opción por los indígenas como sujetos 

La amistad liberadora, método de búsqueda política y teológica                                  11

III- LA AMISTAD LIBERADORA, EJE TEOLÓGICO Y POLÍTICO                   16

Descubrimiento de Cristo                                                                                        16

Descubrir  a Dios, como amistad liberadora                                                             18

Los dos caminos de la amistad liberadora entre los hombres                                     20

Conclusión                                                                                                              22

 

         Uno de los aspectos más impresionantes de la figura de Mons. Proaño  es la profunda coherencia de su vida y entre su vida y su pensamiento. No es la coherencia de un sistema concluído, sino de un proceso  de crecimiento y de búsqueda que atraviesa toda su existencia, de una tensión utópica que la  anima  y  le confiere los rasgos de una extraordinaria aventura histórica.

         Para  comprender esta personalidad y su mensaje ,  es importante penetrar en su secreto y descubrir el hilo conductor  del proceso. En  esta meditación, quiero proponer y verificar una hipótesis interpretativa: el hilo conductor de la vida y el pensamiento de Leonidas Proaño, el alma de su compromiso humano y cristiano, es la amistad  y más exactamente la amistad liberadora.

         Entonces, para penetrar en su secreto , partiremos de su vivencia  humana de amistad, considrándola como su experiencia generadora: amistad con sus padres, con sus compañeros de estudio, con los miembros de la comunidad, con su colaboradores y colaboradoras, con los pobres y oprimidos, con los indígenas, con otros sacerdotes y otros obispos, etc.Veremos como esta experiencia  influye decisivamente sobre su manera de conocer al mundo, asumiendo el punto  de vista de los oprimidos; y sobre su descubrimiento de Jesús, del Padre y del Espíritu Santo Veremos como esta opción se convierte en el principio generador por un lado de las comunidades cristianas  y de la nueva iglesia, por el otro de las organizaciones populares y  de la nueva sociedad.Procuraremos  recorrer su trayectoria de vida y pensamiento como un incesante crecimiento  en la amistad liberadora, en sus dimensiones humanas y cristianas; como un incesante descubrimiento de sus implicaciones y de su fecundidad..

         Haciendo un esfuerzo de identificación con esta experiencia y con este punto de vista, podremos ir explorando al mismo tiempo el mundo interior de Proaño y los horizontes insospechados de amor que su búsqueda  sigue  revelando.[1]

        

I- LA AMISTAD LIBERADORA, EXPERIENCIA GENERADORA

Experiencia de amistad liberadora en la vida familial

           La primera experiencia de amistad liberadora, Leonidas la vive en su familia.  Así la describe en su autobiografía:” lo que más agradezco a mis padres, es su permanente educación en la libertad y para la libertad... Mis padres no tuvieron grandes estudios: terminaron a penas la primaria. No estudiaron, por consiguiente, pedagogía.  Pero fueron auténticos educadores.

         Jamás escuché de sus labios prohibiciones. Gocé siempre de libertad para reunirme  con los muchachos  de mi edad del vecindario.  Gocé siempre de libertad en el uso de las cosas de la casa. Aunque en mínima cantitad, cada domingo recibí un dinerillo, para que pudiera  gastarlo  a mi gusto.

         Cuando, alguna vez,  realicé algo que no estaba de acuerdo con su manera de pensar y de sentir, no me castigaron ni me avergonzaron con reproches duros. Me hicieron reflexionar cariñosamente.” (pp.24-25).

         Como efecto de esta educación a la libertad, Leonidas recuerda  un episodio segundario , pero significativo de su niñez: “ Hubo un párroco que se empeñó en organizar  la Cruzada eucarística para los niños. Decidí no dar mi nombre y permanecer libre, ante el asombro del señor cura.” (34)

         Pero este respeto de la libertad, los padres de Leonidas lo manifiestan particularmente frente al problema crucial de su vocación sacerdotal. Su actitud contrasta con la del párroco, que le había conminado al sr. Proaño “ si no le pones en el seminario, te írás al infierno.”

         Leonidas recuerda: “Mis padres quedaron preocupados. Me consultaron.. Y acabaron por resolver que me enviarían  al colegio- seminario “San Diego” de Ibarra. Recuerdo que mi padre dijo palabras como estas: *Trabajaré lo más que pueda, todo lo que den mis fuerzas,  para que usted pueda realizar sus estudios. Usted verá oportunamente si se hace o no sacerdote.” (pp.35-36) Esta actitud  respetuosa lo acompañó en los momentos difíciles por los cuales pasó su decisión.  “ Era, escribe, como si tuviera una negra muralla delante de mí. No veía claro. Mis padres adivinaban mi angustia y no acertaban  a decirme otra cosa que la que ya me habían dicho tantas veces: debía sentirme enteramente libre en mi elección de camino. Esta libertad solucionaba mi problema.” (37-38)

         La educación liberadora recibida en la familia , enriquecida posteriormente con otros aportes, fue para Proaño una lección que marcará toda su pedagogía y su pastoral.  El la comenta así: “ No acabo de entender la conducta de muchos padres de familia  que creen educar a sus hijos haciéndoles una litanía de prohibiciones, y castigándoles , a veces cruelmente, por la infracción de alguna de sus disposiciones. El miedo no educa. Vuelve más bien hipócritas... La vida de familia y la verdadera vida comunitaria nos ayudan a ir conquistando la libertad en todo sentido ,en la medida en que somos verdaderos.” (26)

         Esta amistad no fue liberadora sólo en su interior, sino que fué también abierta a los demás y particularmente a los pobres. “ Mis padres, escribe Leonidas, siempre se relacionaron con la gente del pueblo con suma amabilidad. Pero no era  solamente la fuerza inspiradora de ese amor y respeto. También ejercieron su influencia poderosa los hechos concretos, explícitos y las palabras.   

         Hechos explícitos y concretos: cada sábato, nuestra casa,  como la casa de otros vecinos, era visitada por personas  menesterosas , mendicantes. Por disposición  expresa de mis padres, era yo el encargado de atenderlos, sea para depositar en sus manos alguna pequeña suma de dinero, sea para ofrecerles un plato de comida o, en otras ocasiones, una pequeña porción de víveres en crudo.” (21) Otro episodio significativo:“ Recuerdo que mis padres  dieron  hospedaje en nuestra pobre casa a un mendigo extranjero. Permaneció con nosotros largas semanas. Llegó vestido de harapos. Despedía de sí un olor repugnante. Sin embargo le acogieron con todo cariño. Atendieron a sus necesidades de vestido y de limpieza, en la medida de lo posible y con una abnegación muy grande.” (22).

         Se trata todavía de gestos asistenciales, pero realizados en un clima de amistad y de aprecio, que prepara y anuncia  la concepción liberadora del amor, que será característica del sacerdote y obispo Proaño.  Recuerda Leonidas: “ Tanto mi padre como mi madre  tenían un grande   aprecio a los indígenas. parecía que encontraran un gozo especial en conversar con ellos  y en servirles. Esto mismo  inculcaban en mi animo, en conversaciones y reflexiones. Por ejemplo cuando habíamos constatado  que los indígenas eran objeto del desprecio, de la burla, de la explotación de otras personas,, me hacían ver lo malo de un comportamiento semejante, diciéndome que ellos eran también hijos de Dios y hermanos. Llegaron a enseñarme las formas de trato en gestos y palabras que tenía que utilizar cada vez que me ponía en contacto con ellos.” (22).

         Nos hemos demorado bastante en evocar esta fase de la vida de Leonidas,  porque según su propio testimonio, en ella se encuentran las raíces de las que serán sus opciones de vida. El declara expresamente: “ Ese amor y respeto a los pobres, particularmente a los indígenas,  llegó a formar parte de mi propia existencia. Por esto, he dicho más tarde  que no he querido nunca ser traidor a los pobres, pues nací en un hogar pobre y aprendí en ese mismo hogar a amar a los pobres.” (22)

          En el parrafo de esta parte intitulado vida religiosa, Proaño se pregunta: ¿ Qué tiene que ver con la vida religiosa todo cuanto dejo relatado? ¿qué tiene que ver todo esto con el título que he querido dar a estas páginas?.... Cuanto dejo narrado, lo veo ahora, estuvo encaminado a la adquisición de lo que llamamos valores humanos, a la formación del carácter. Los valores humanos son algo fundamental para una vida cristiana auténtica, para una vida comunitaria auténtica.” (31) Más concretamente, podemos añadir: para una vida cristiana y comunitaria auténtica es fundamental una capacidad de amistad humana. Como dice el P:Agustín Bravo en el prólogo a la segunda edición de la autobiografía “ Con su extraordinaria personalidad, Monseñor Proaño es, llana y sencillamente, un hombre que ha vivido la vocación y la tarea  de ir  haciéndose hombre... Se ha ido  haciendo hombre, dando a los pobres y recibiendo de ellos esas pequeñas muestras de humanidad  que saben dar los pobres espontáneamente: servicialidad, sencillez, amistad,  veracidad, lealtad, comprensión, solidaridad.” (14).

        Sin embargo, sería un error pensar que estas opciones  fueron el desemboque espontáneo de su educación, sin implicar de su parte un esfuerzo constante de voluntad. El mismo señala honradamente los defectos que , si hubieran llegado a prevalecer , le hubieran imprimido a su vida un rumbo bien diferente. Es importante señalarlos para evitar que su personalidad nos aparezca demasiado lejana e inaccesible.

         Leonidas confiesa: “ Estimulado por mi padre y por mi propio temperamento, luché siempre por ser el primero  tanto en el juego como en los estudios. Este sentido de competencia, fomentado tanto en el seno de la familia como en la escuela y en el colegio y que forma parte de la mentalidad ambiental, es un serio obstáculo para la vida comunitaria, en la que se debeaspirar a marchar todos juntos. Además, el orgullo de ser el primero humilla a los demás, les impulsa hacia la murmuración  y deja con frecuencia en la soledad al que se adelantó a ocupar el primer puesto.

          “Estrechamente ligado con el aspecto  negativo anterior está el de la terquedad. He sido terco en mis decisiones. He pasado por encima de pedidos de compañeros y amigos. No aprendí a perder el tiempo para dar alguna satisfacción a mis compañeros. Si previamente había tomado alguna  resolución tenía que cumplirla, cueste lo que cueste. Por esta terquedad, , he provocado resentimientos de auténticos amigos.

       “Por esta misma terquedad, he sido duro con migo mismo, con peligro de deshumanizarme. Y como he visto que era capaz de exigirme mucho, he cometido el error de ser también duro y exigente con los otros. Hasta ahora,  me hacen falta palabras de estímulo para mis colaboradores, gestos de aprecio de su trabajo y comprensión de la necesidad que tienen de descanar, de expansionarse, de entregarse a un relajamiento de sus tensiones, por ejemplo a través   de un paseo o de una convivencia fraterna.” (39-40)

         “Siendo  ya estudiante en el Seminario Mayor y más tarde sacerdote, guardé una distancia exagerada  en el trato con las mujeres. Todavía  hoy algunas señoras de mi provincia me recuerdan que pasaba sin mirarlas ni salutarlas. Esta actitud  dió la impresión de que yo era frío seco, rigido. Sé que algunas mujeres hasta me tenían miedo. Juzgo ahora que esta  manera de proceder, si bien podía tener algunos aspectos positivos, era sin embargo negativa, sea simplemente para el ejercicio del ministerio sacerdotal, sea para un proceso de vida comunitaria” (42).

          “He sido  muy propenso a la cólera. En aquellos lejanos días, la cólera fue violenta. De acuerdo con la formación que recibí en la familia y más tarde de acuerdo con los propios esfuerzos, la cólera se ha convertido en mí en una fuerza concentrada. Aprendí a no esplotar de inmediato. Aprendí también que la cólera es destructiva. Cuando niño , causé un daño que pudo ser grave a otro niño, introduciéndole la punta de un carrizo  en la cara: por suerte no le hice daño en el ojo. En mi primer año de sacerdocio, cuando empecé a ejercer el magisterio en el seminario menor e Ibarra, en dos ocasiones , di violentas bofetadas a alumnos míos que me dieron respuestas altaneras.” (44)

         “Por último , quiero señalar un defecto  que ha sido descubierto por mis más íntimos colaboradores. Se trata del excesivo respeto que suelo tener con las personas. Respeto que da la impresión de falta de interés y de olvido de los problemas de los otros...Pienso que en ocasiones debo ayudar a los demás, pasando por encima de este excesivo respeto e interesándome  por propia iniciativa en sus problemas.” (44).

        Todos estos defectos representaban serios obstáculos a una auténtica experiencia de amistad  y comunidad. Fueron evidentemente corregidos por el papel creciente que la amistad fue adquiriendo en la vida y la misión de Proaño.

         “A pesar de encontrar poca comunicatividad en mi vida desde el punto de vista afectivo, me veo fuertemente inclinado a la búsqueda de la amistad. No de la amistad fácil sino de la amistad profunda.” (41)” No pertenecí a una familia numerosa, pero esta misma deficiencia  me ha hecho sentir la necesidad de amigos, la necesidad de trabajar conjuntamente con otros,  la necesidad de la comunicación profunda y de la comunión en valores trascendentales.” (241).

Experiencias de amistad liberadora en el seminario y en la vida sacerdotal

         La experiencia de amistad liberadora, vivida en la familia, Proaño la percibe  como una “preparación remota” , planeada por Dios, a su vida sacerdotal y episcopal. El segundo capítulo de su autobiografía  marca en el mismo título,”grupo” la continuidad del proceso con la  fase familial: el tercer capítulo se intitula “comunidad” y el cuarto “sociedad”..  La inclinación a la amistad  se expresa en la tendencia al asociacionismo , a la organización de grupos: que tuvieron , en un primer momento, carácter cultural y social y asumieron posteriormente carácter eclesial, sacerdotal y pastoral. . Se manifestaron estas inquietudes desde los últimos años de estudios segundarios, entre amigos y compañeros de curso (45); luego durante los estudios en el seminario mayor de Quito (46-48).

         La primera experiencia de un grupo sacerdotal , la realizan, al poco tiempo de haber sido  ordenados sacerdotes,  cuatro antiguos compañeros del seminario menor de Ibarra.Escribe Proaño: “ El antiguo compañerismo fue la base  de una amistad  cada día más profunda entre los cuatro. Poco a poco sentimos la necesidad de reunirmos, no sólo para conversar amenamente , sino también para cuestionarnos nuestra labor y nuestra vida. Convenimos en reunirnos  una vez por semana , por turno en la casa de cada uno. Nos contábamos entonces nuestras experiencia de trabajo, las dificultades que encontrábamos, y nos aydábamos mucho con nuestras propias reflexiones . Después vimos ls necesidad de realizar  mensualmente un retiro espiritual.

          “Como éramos cuatro y se nos veía simpre juntos, el pueblo nos puso el nombre de “el cuadrilátero”. Al interior del grupo , todos fuimos concientes del enorme beneficio que nos hacíamos mutuamente, tanto en el mantenimiento de nuestra vida espiritual, como en las realizaciones de nuestro trabajo apostólico. No se había introducido todavía la palabra “equipo” para designar este tipo de grupo así cohesionado. Sin pretenderlo , dábamos un excelente testimonio de amistad sacerdotal.  Así lo apreciaba el señor Obispo. Así lo apreciaba también el pueblo.” (50)

         No se trataba evidentemente de una amistad replegada sobre sí misma, sino comprometida en el trabajo pastoral , entendido en una perspectiva liberadora.  Por eso los miembros del “cuadrilátero” se dedican a promover  un movimiento de organizaciones obreras y particularmente la Joc., que representa  sobre todo para Proaño un aporte metodológico decisivo (54-55). Interesante su comentario al respecto. “ La amistad es fecunda. El cuadrilátero produjo por un lado un gran movimeinto obrero de adultos, y por el otro el movimiento jocista. De aquí iban a salir otras organizaciones.”(56)

         La Joc llega a ser rapidamente, para Proaño , una nueva experiencia de amistad.  Escribe al  respeto en su libreta de anotaciones: “ Debo tomar en cuenta  que las transformaciones se consiguen en la medida en que se ama. Luego:  Amarles mucho  y amarles como son, con todos sus defectos. En la medida en que  los ame, disimularé sus defectos, trataré de corregirlos con paciencia  y estaré siempre preocupado por su progreso.” (67)

         Entre sus primeras iniciativas como obispo de Riobamba, está la partecipación en un equipo sacerdotal, que luego tomó el nombre de Juan XXIII. “ Para mí escribe Proaño fue una experiencia alentadora. Encontré eco a mis inquietudes  y a mi tendencia  a romper ciertas barrreras que podían encerrarnos en el pasivismo y en la rutina.” (71)

         Por consejo del canónigo francés  Ferdinand Boulard, se decide posteriormente la desaparición del equipo Juan XXIII,  con el proposito de organizar una variedad de equipos  pastorales orientados a promover una pastoral de conjunto. Sin embargo, observa Proaño, “el funcionamiento de equipos ofreció serias dificultades. De un lado la dificultad proveniente de las distancias y de las ocupaciones. De otro lado , la dificultad de acoplamiento entre los miembros de un mismo equipo. Esta fue la más grave. Comprendíamos perfectamente que no basta llamar a un conjunto de sacerdotes o de personas equipo para que se convierta en equipo. Había necesidad de todo un proceso, hecho de conocimiento interpersonal  profundo, de una estimación mutua, de un respeto grande al modo de ser y a los criterios de los otros. Los sacerdotes decían : *no hemos sido formados en el seminario para trabajar en equipo.*...

         “Todas estas  experiencias fueron valiosas. Pero un poco a la larga nos hicieron ver que la vida es más  fuerte que las estructuras, aún nuevas, creadas con un sentido legalista. Desaparecieron muchos de los  equipos sacerdotales, por inoperancia. Desaparecieron los equipos funcionales, por el mismo motivo. Desapareció, por disposición consciente, también el consejo de presbiterio: se estaba convirtiendo en un grupo de sacerdotes en pugna permanente.” (77-78)

         Pero estos fracasos, con el sentido de decepción que conllevan , no interrumpen la búsqueda de nuevas experiencias de amistad. “Esta sensación de soledad y de aridez, declara Proaño, ha sido compensada, desde mi juventud,  a lo largo de mi vida, por la experiencia de amistades profundas.: la que hicimos en el seminario mayor de Quito, la que hicimos los sacerdotes del “Cuadrilátero”, la que hicimos con los diversos grupos particularmente con los muchachos de la “Cardijn” y con los sacerdotes del equipo “Juan XXIII. Para esta etapa de experiencia comunitaria de mi vida, no podía faltar una nueva experiencia de amistad profunda.  Mi Vicario General  formó parte, en el Seminario, del grupo de amigos.  Siguió siéndolo después de ordenados sacerdotes y sigue siéndolo hasta ahora, con una fidelidad a toda prueba. Del grupo Juan XXIII me quedaron algunos amigos sacerdotes. El pequeño grupo del Hogar de Santa Cruz tomó la resolución de fomentar la amistad, como clima indispensable  para una vida comunitaria, para una pastoral comunitaria.”(110)

         De lo que se trata por tanto, es de una amistad  cada vez más abierta y  comprometida, que  se define por esto mismo como liberadora. “ Tentación real y grave para un grupo de amigos es encerrarse en sí mismos. Eventualmente hemos podido caer en este peligro. Inclusive , se nos ha hecho críticas en parte fundadas.Pero hemos hecho el esfuerzo de mantenernos abiertos, siempre que hemos encontrado sinceridad y rectitud de intenciones.  El mismo  hecho de haber trabado amistad con miras a realizar una pastoral comunitaria nos ha salvado de convertirnos en un ghetto.”(112)

         En sus amistades, Proaño se involucraba profundamente también  a nivel afectivo, como lo atestigua  esta declaración que hace  a proposito de su salida de Ibarra para Riobamba, después del nombramiento episcopal: “Me costó mucho salir de Ibarra. Me costó muchísimo dejar esta organización (La JOC), que se convirtió en mi familia. Los muchachos también sufrieron mucho. Uno de ellos, Rubén Veloz, pasados algunos meses, dejó también la organización  y vino a Riobamba para servirme de compañero.”(69)

         En la profesión de fe que concluye su autobiografía, Proaño declara: “Dios me ha ido preparando  lejanamente también desde el punto de vista afectivo. Por una parte, he contado con amigos verdaderos. Nos hemos amado en profundidad.hemos dialogado. Nos hemos construído  mutuamente, criticándonos  con franqueza y confianza todo  aquello que encontrábamos defectuoso. Por otra parte, mis relaciones con personas del sexo femenino , particularmente durante mi juventud, fueron más bien parcas. Veo ahora que esta manera de comportamiento me ha impedido caer en  la liviandad de relaciones ligeras y superficiales y no me ha impedido,sin embargo, posteriormente , el cultivo de relaciones amistosas con personas de uno y otro sexo. Más bien , las ha favorecido.

         “Cuando joven sacerdote, nadie hablaba de equipo, nadie hablaba de comunidad De hecho los cuatro antiguos amigos  que formábamos el Cuadrilátero constituíamos un auténtico equipo de amistad y de trabajo. Así Dios me fue preparando.

         L a muerte de mi padre, cuando todavía yo lo necesitaba y diez años más tarde la muerte de mi madre, me dejaron solo, sin lazos familiares íntimos. Estas circunstancias dolorosas  me llevaron  a vivir una vida de familia con los muchachos trabajadores de la “Cardijn”.Estos años fueron también una preparación remota.

         Lo mismo puedo decir, pero ya como preparación inmediata, de la experiencia del Equipo Juan XXIII, ya en la Diócesis de Riobamba.

         Ahora puedo decir con toda verdad y sinceridad , creo en el hombre  y creo en la comunidad cristiana.” (241-242)

II- LA AMISTAD LIBERADORA, OPCIÓN FUNDAMENTAL

Amistad liberadora, opción por los oprimidos, opción por los indígenas como sujetos

          Proaño declara expresamente que su autobiografía no pretende ser una evocación cronológica de su vida, sino una lectura del proceso  impredecible por el cual el Señor lo ha conducido a descubrir su proyecto. Abriendo el segundo capítulo de la autobiografía aclara: “No estoy escribiendo mi vida. Estoy recogiendo lo que me parece significativo en relación con * el credo  que ha dado sentido a mi vida*. Cuanto he descrito hasta ahora viene a ser como una preparación remota...En este segundo capítulo, escogeré sin sujeción estricta a la cronología iniciativas y hechos que continúan un proceso, aunque no previsto por la mente humana. Me parece que Dios, a través de la vida,  me ha ido llevando a lo largo de este proceso.”(45)

         Haciendo el  balance de su vida familial,  Proaño afirma: “ Volviendo a referirme a los valores humanos anteriormente mencionados, con esta mirada retrospectiva  que tengo que tener para escribir estas páginas, comprendo que de allí parten: mi opción por los pobres, mi estimación a los trabajadores,  mi postura inflexible en relación con la  verdad y con la justicia, una permanente apertura unida a un inconformismo en relación con la conquista de la libertad, la capacidad de compromiso arriesgado  al servicio del bien de los demás y en la proclamacón de los valores trascendentales del hombre. Los años de mi infancia fueron  una lejana preparación  para la misión y tareas  a que Dios me destinaba.” (33)

         Ahora , el momento fundamental de este  proceso es la percepción de la opción  que lo orienta y define su sentido: la amistad liberadora. La palabra “amistad” que vuelve tan frecuentemente en el lenguaje de Proaño,  es más expresiva que la misma palabra “amor”. En primer lugar porque ella explicita la reciprocidad del amor; lo caracteriza como un don mutuo; implica no sólo la capacidad de dar , sino también de recibir; no asume como referencia únicamente las necesidades del otro sino también sus riquezas y sus recursos; implica por tanto un reconocimiento del otro en su libertad y originalidad, excluyendo actitudes paternalistas y asistencialistas. La amistad  es un amor recíproco , participativo y liberador.

         Esta forma liberadora de amar al otro y a la otra  supone la capacidad de amarse a sí mismo; supone una opción personal por la libertad, considerada como la forma más plena de autorealización. El que no ha optado personalmente por la libertad, no será capaz de respetar y promover la libertad de los otros; no será capaz de amistad liberadora. Analizando su proceso de maduración , Proaño valora justamente, en primer lugar la afirmación cada vez más creciente de su propio yo, en la libertad y la describe así:“Dios me dió un padre que me educó en y para a libertad y, por lo mismo, para ser persona. La crisis de repugnancia terrible , frente al sacerdocio,  que experimenté antes de ingresar al Seminario Mayor, constituyó una prueba al ejerciio de mi libertad. La absoluta seguridad de que debía y podía actuar libremente y decidir por mí mismo, en que me colocó mi padre, hasta la  víspera  de mi compromiso decisivo en la recepción del diaconado,  me hizo plenamente responsable de los pasos que dí  antes de la ordenación sacerdotal  de los que seguí dando posteriormente. A través de muchas circunstancias  y  de conflictivas situaciones me veo como un hombre  de una independencia hasta desafiante, y , sin embargo , profundamente comprometido. He sido capaz de enfrentarme solo  a masas populares y de decir “no” a obispos reunidos como a insinuaciones de compañeros  y a atractivos superficiales.” (116)

         Esta opción por  la libertad , que marca  la  concepción de la amistad,  se profundiza a su vez  en  la experiencia de amistad. Porque en un mundo  dominado por el egoismo y la competitividad , sólo una vida de amistad liberadora  permite realizarse con verdadera autonomía; permite descubrir y realizar valores auténticamente alternativos ; permite, sobre todo, descubrir la novedad  apasionante y subversiva del mensaje de Jesús.

         La amistad vivida por Leonidas en su infancia  es una experiencia liberadora por cuanto  no se encierra en sí misma, sino que se abre a los demás, a todos los demás; tiende a ser universal , abarcando a todas las personas del mundo. Es una experiencia liberadora también  en el sentido  que le otorga a los amigos su confianza: esta confianza es un acto de fe en el hombre porque a menudo sus calidades no son evidentes y la amistad , para descubrirlas tiene que desafiar las apariencias y las evidencias;  llegando inclusive a despertar en el otro la confianza en sí mismo. Es esta actitud de amistad liberadora universal que le permite a Proaño formular su profesión de fe : creo en el hombre y la comunidad.

         La amistad liberadora tuvo para Proaño una de sus expresiones más importantes en la educación popular liberadora.. Porque su primera experiencia de amistad liberadora, como lo hemos subrayado , es la que vive en su  familia y que se expresa justamente en la educación liberadora practicada por sus padres. La percepción de la educación liberadora  como expresión de amistad  lo dispone a valorar la metodología educativa de la Joc y luego la de Paulo Freire , llevándolo a atribuirle  un papel decisivo en la caracterización de su proyecto político y pastoral.        

         Sin embargo  la amistad liberadora manifiesta, según Proaño,  su alcance universal sólo si se traduce  en una opción preferencial por los oprimidos, y más concretamente por los indígenas. No manifiesta su alcance universal si no llega a salir de la neutralidad, tomando  partido por los oprimidos,  en las luchas liberadoras sociales, políticas, económicas y culturales. No manifiesta su alcance universal si su confianza en el hombre no se precisa como confianza en los oprimidos , y particularmente en los indígenas; si no llega a reconocerlos teórica y práticamente como sujetos políticos, económicos , culturales y religiosos.

         Por tanto, antes de ser  el mandamiento nuevo de Jesús y el constitutivo de la identidad cristiana, la amistad  es para Proaño la experiencia humana generadora, el corazón del humanismo , la esencia del hombre nuevo, de la persona plenamente desarrollada.       Sin embargo, este ideal humano, él lo va descubriendo y enriqueciendo a la luz del evangelio. Esta convergencia entre el ideal humano y el proyecto de Dios en Jesús, caracteriza, en la perspectiva de Proaño,  el cristianismo liberador.

         A la luz de esta trayectoria , conducida por el espíritu de Dios, entendemos mejor  el sentido de la opción por los indigenas que orientará el compromiso episcopal de Mons. Proaño.” Cuando estudiante en el Seminario Mayor de Quito, mi sueño era llegar a ser párroco rural y dedicarme especialmente  a los indígenas. No lo logré durante mis dieciocho años de ministerio sacerdotal en Ibarra. Vi que ahora se me presentaba la oportunidad, no precisamente de ser párroco rural, pero sí de dedicar mis afanes pastorales a los indígenas.” (70)

La amistad liberadora, método de búsqueda política y teológica

        Comentando la experiencia de amistad vivida en el Hogar de Santa Cruz, Proaño escribe: “En una amistad auténtica y profunda, Dios se nos va entregando, como Luz que es, a través del otro... Buscaba esta luz en mis horas de soledad, muchas veces tristes y fatigadas, muchas veces entenebrecidas por el egoismo propio  y ajeno, y, por consiguiente, llenas de angustia, de inquietud, de insatisfacciones, de hastíos.

         “Pero llegan los días en que vemos brillar esa luz, en el semblante, en el pensamiento, en los criterios, en la actitud, en el comportamiento. Sin decirlo, sabemos que nos entendemos. La Luz que hay en tí ilumina mi ser. Y así entre todos. Hay existencia que empiezan a caminar iluminándose  en silencio, mutuamente *Esto mismo estaba pensando yo*. * Yo actuaría de la misma manera.” Cuando decimos estas frases u otras parecidas, es porque hemos llegado a un entendimiento. El diálogo fluye y la confianza mutua va creciendo. La luz  que, a través del diálogo , se proyectan mutuamente los amigos  y que yo pienso que es una manera de hacerse presente el mismo Dios que se nos entrega como Luz , me parece que tiene estos efectos: primero, a la luz del otro, y mientras más profundamente conozco su persona, también me reconozco a mi mismo en todo lo que tengo de luminoso, conocido por Dios. Esto nos da más seguridad en nosotros mismos. Afirma más nuestra personalidad. Nos abre perspectivas de crecimiento “en humanidad”.

         “Segundo, a la luz del otro, voy descubriendo en mi interior,en lo oculto de mi ser, otras fuentes de luminosidad, escondidas como los diamantes en el seno de la roca , fuentes de luminosidad hasta ese momento insospechadas o quizá, inclusive, tenidas por imposibles. Creíamos no sentirnos capaces de esto o aquello. Pero cuando  la luz del otro me alumbra, me asombro de haber tenido ocultas  preciosas virtualidades y empiezo a transformarme. Esto nos comunica nuevos impulsos. Nos infunde valentía, audacia que nos van llevando a acciones que antes juzgábamos imposibles y que agigantan nuestro poder de relacionarnos con otros y de acometer empresas  para las que antes no nos sentíamos capacitados.

         “Tercero, a la luz del otro, descubro también mis propias tinieblas, también a veces insospechadas , porque nunca hubo una luz que la persiguiera en sus profundidades, en las cuevas  en donde habita el  egoismo con sus múltiples y repugnantes ramificaciones. Este descubrimiento es doloroso. Pero trae con sigo la bellisima posibilidad de destrucción de las diversas formas de egoismo y de gradual y creciente reemplazo por una mayor generosidad, por la abnegación, por la longanimidad, por la entrega de sí mismo.

         Al llegar a este punto, sin decirlo, se está hablando de la amistad, porque el amor es entrega de sí mismo. La amistad es un don que Dios nos hace. Es una manera de dársenos Dios mismo.” (110-112)

         Este texto apasionado  nos presenta la amistad liberadora  como la brújula de la búsqueda de Proaño, como su lugar  teológico y antropológico, donde se revelan al mismo tiempo el rostro de Jesús, del Padre y del Espíritu Santo, de las otras personas humanas y de uno mismo. Queremos evidenciar algunos aspectos de una experiencia tan rica.

         Reflexionando sobre su experiencia en la Joc, Proaño declara: “A través de la vida, hay hombres que abren caminos. Yo quiero ser uno de ellos.” (60) Sin embargo, para abrir caminos, hay que estar incesantemente en búsqueda<. “ un camino se hace volviendo mil veces sobre sus propios pasos. No hacen camino los vagabundos , porque sus huellas se borran con el tiempo. No hacen camino los perezosos, porque no se mueven” (59-60).

         Comentando el título del semanario “ La Verdad”, sacado con la JOC, escribe: “ A cualquiera que vea nuestro semanario puede parecerle pretencioso el título que lleva. Y es que puede creer  que nos presentamos al público con aire de maestros infalibles. No es esta, sin embargo, nuestra actitud.  Partimos desde un punto más hondo, más sincero, más humilde: partimos desde nuestra condición de  indigentes: vamos en busca de la verdad, como el sediento  en busca de agua, como el ave en busca del espacio, como la flor en busca de la luz.”(64)

         Valorar la amistad liberadora como lugar de  búsqueda , significa en primer lugar considerar esta experiencia como el itinerario privilegiado hacia el Dios Amistad Liberadora y por ende hacia el conocimiento profundo de las otras personas y de uno mismo. Pero significa también privilegiar la búsqueda comunitaria y participativa.” Un camino puede hacerlo uno solo . Pero es más fácil hacerlo entre varios.” (60).   

         Más exactamente, significa buscar junto al pueblo, confiados en su inteligencia y sabiduría. En el análisis de la realidad, escribe Proaño “ Hay que ir al pueblo mismo , en un proceso de acercamiento; hay que ir a  verla, en lo posible, con los ojos del pueblo; hay que acstumbrarnos , por lo mismo, a escuchar en una actitud de aprendizaje; hay que aspirar a sentirla , en carne propia,  mediante un esfuerzo de encarnación que conviene sea graduado de acuerdo a nuestras condiciones de aguante físico y psicológico; hay que reflexionar con el pueblo, para una profundización en el conocimiento, haciéndonos preguntas  sobre las causas, las circunstancias y las posibles consecuencias; hay que ampliar  y globalizar ,con el pueblo, el conocimiento que se va adquiriendo, por medio de reuniones de intercambio y por medio del estudio de libros y publicaciones.” (196)

         “Si por método entendemos la manera de hacerse equipo, de acercarse al pueblo, de compartir su trabajo y la situación en que vive, de llevar la palabra de Dios, de desatar un proceso de cambio... entonces , para entendernos, tenemos que hablar  del método del equipo misionero de Riobamba.

         “Ante todo, constantemente  están preocupados , sin violencias ni angustias, por hacerse equipo, por vivir  profundamente el espíritu comunitario. Tienen sus bienes en común, si es que se pueden llamar bienes los pobres medios de que disponen para su trabajo. Cuando puede estar reunidos todos , hacen su oración comunitaria diariamene. Cuando realizan su labor misionera , hacen su oración junto con el pueblo “(174)

         “Tanto al interior del equipo. como en sus relaciones con las comunidades  y con los responsables se dialoga mucho, con un espíritu de humilde búsqueda en conjunto de la verdad o de lo más acertado para realizar acciones. Se va conquistando una actitud de respeto muy grande a las personas. Por lo mismo, la marcha no es forzada: se camina al ritmo que puede caminar la gente del pueblo.” (175-176)

         Como  metodología adaptada a la cultura popular , Proaño propone constantemente la que aprendó y pratico en la JOC , que fue perfeccionando  a la luz del pensamiento de Paulo Freire y que adaptó el mismo a las exigencias propias de la búsqueda pastoral: “ El movimiento jocista fue para mi otra valiosa experiencia de grupo. Allí aprendí a respetar el pensamiento ajeno. Aprendí  sobre todo, el proceso de su método : Ver, Juzgar, Actuar. Este método se hizo carne en mí. Ver la realidad. Verla en profundidad . Averiguar sus causas. Luego juzgarla, es decir establecer una comparación entre lo que es y lo que debe ser, entre esa realidad y  el plan de Dios. Por último,actuar, esto es tomar resoluciones para cambiar esa realidad de acuerdo a los planes divinos. Cuando en los últimos años se  me ha calificado calumniosamente de comunista y de marxista, pienso en esas lejanas enseñanzas del método jocista  y pienso también que mis detractores no tienen razón de acusarme de esa manera, pues ignoran que desde muchos años atrás me hice un habito de conocer la realidad y analizarla, para llegar, a través de la reflexión, a verdaderos compromisos de cambio.” (55-56, 74) . Definiendo el método  que los equipos pastorales debían seguir en sus reuniones,   Proaño recuerda: “ En esa época, habíamos conocido libros y artículos de Paulo Freire y algunos sacerdotes , inclusive, habían seguido cursos en Chile , con la participación del mismo Paulo Freire. Resolvimos pues ensayar un método de trabajo que conjugara el metodo de la   JOC, VER, JUZGAR, ACTUAR; el de Paulo Freire, psicosocial y dialógico; el del Evangelio, *escuchar la palabra de Dios y  ponerla en práctica*.(129)

        Otra indicación metodológica  que Proaño le propone al pueblo es la de vincular la tensión utopica  y la adhesión a la experiencia cotidiana.: “Conforme avanzaba en edad  y experiencia, iba viendo con claridad que debíamos compaginar en nuestra vida el sueño con la realidad, lo grande con lo pequeño, lo ideal con lo práctico. En mis lecciones de Literatura en el Seminario Menor, decía a mis alumnos que teníamos que aspirar a ser  a la vez quijotes y sanchos.” ( 59)

         Esta metodología participativa popular, Proaño  la aplica particularmente en el campo teológico y en el político.Por lo que concierne el campo teológico, Monseñor recuerda   la evolución  que él mismo y su iglesia han atravesado” En el esfuerzo de construir las comunidades de base, escribe, “sentimos la necesidad  de empezar evangelizando. Todavía no habíamos descubierto, en esa época, la necesidad de evangelizarnos junto con el pueblo. todavía nos creíamos *los evangelizadores*(139)“ La vida nos fue enseñando muchas cosas. Cuando pensamos en el grupo de reflexión teológica, teníamos en la cabeza la idea de una reflexión teórica que ayudara desde afuera y desde arriba a las comunidades eclesiales de base. Pero posteriormente,  hemos visto que la reflexión teológica,  para que sea vivencial y transformadora, debe realizarse con el pueblo, en el seno de las comunidades cristianas. La gente sencilla tiene mucho que enseñarnos. Con una intuición, obra evidente del Espíritu Santo,  la gente sencilla descubre  la profundidad del mensaje salvífico y lo expresa con una simplicidad admirable. Seguramente, porque la gente sencilla está limpia de categorías mentales perturbadoras. Seguramente, porque la gente sencilla, más que definir a Dios, lo experimenta en su vida diaria.” (132-133)

         En un comentario radial, después de aclarar el sentido del ser cristiano, concluye: “Pero hay muchísimas personas que no entienden. Ante todo, nos entienden los sencillos de corazón, los campesinos, los trabajadores, la gente del  pueblo.”

         En la profesión de fe que conluye su autobiografía,   declara: “ Creo en los pobres y oprimidos. Creer en los pobres y oprimidos es creer en las semillas del Verbo. Creo en sus grandes capacidades, particularmente en su capacidad  de recibir el mensaje de salvación, de comprenderlo, de acogerlo y de ponerlo en práctica. Por esto, es verdad que los pobres nos evangelizan.Por ésto , la conferencia de Puebla, habló del *potencial evangelizador de los pobres*... Por todo esto, al mismo tiempo que hago mi profesión de fe en los pobres,  me atrevo a tomar las palabras estremecidas de alegría de Cristo.: * Yo te bendigo , Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos de este mundo y las has revelado a los pequeños.” ( 240-241).

         “Ensayos de teología existencial encuentro en muchas de mis notas.  Los iré mostrando en la medida en que vaya avanzando esta confesión de mi credo en la comunidad cristiana. Oportunamente, inclusive, daré a conocer muestras de reflexión conjunta con el pueblo. El pueblo nos ha enseñado mucha teología vivencial.” (115)

          Otro terreno en el cual Proaño aprecia particularmente la inteligencia y la sabiduría popular e indígena es el de la política. Hablando del primer encuentro de dirigentes indígenas, convocado con su apoyo, Proaño concluye así el informe:” Este Encuentro de dirigentes indígenas  mostró a las claras el grado de conciencia a que habían llegado  y fue el comienzo de un caminar nuevo y prometedor. Personalmente me he puesto a soñar como en mis años juveniles. De lo dicho por los campesinos se puede partir hacia una sociedad nueva, o, como ellos dijeron, hacia una nación nueva: pero siempre bajo la inspiración de la Palabra de Dios y con la fuerza de una fe comprometida.” (p.221)

        “Desde algunos sectores ha surgido el temor de que este movimiento indígena se reduzca a un movimiento puramente racista. Antes aún de que surjan estas observaciones, los indígenas dirigentes manifestaron que no querían caminar sólos. Afirmaron, eso sí, que necesitaban ser ellos mismos, ante todo , para luego poder hablar con otras organizaciones populares de igual a igual.

         Estoy convencido de que los indígenas conservan valores extraordinarios. Si se logra tomar conciencia de ellos, expresarlos en la vida práctica y organizada, esos valores están llamados a redimir una sociedad que se vuelve cada día más individualistta y conflictiva. Pienso que, inclusive, un esfuerzo de este tipo puede contribuir a la redención del mundo occidentalizado y capitalista.

Por ésto sueño en la posibilidad de una sociedad nueva. Por ésto veo la necesidad de crear conciencia también en las organizaciones populares urbanas, de la necesidad de una práctica económica, educativa y política que sea convergente con el caminar del movimiento indígena, de modo que no se produzcan competencias y conflictos , sino más bien colaboraciones complementarias.

         Tanto el pueblo pobre que vive en las ciudades como los campesinos son cristianos.La vivencia de la fe lleva consigo una luz y una fuerza capaces de aglutinar a los hombres y de transformarlos en constructores de una sociedad nueva que plasme en la realidad los grandes valores del Reino.” (224)

III- LA AMISTAD LIBERADORA, EJE TEOLÓGICO Y POLÍTICO

          “De descubrimiento en descubrimiento, el Señor me ha llevado, a través de sueños, de logros y fracasos, a comprender vivencialmente cuáles son sus planes; esta vocación comunitaria  a la que llama a todos los hombres; la destrucción del plan de Dios realizada  por el pecado: el egoismo, las rivalidades, las ambiciones, el odio , la envidia , la injusticia , la mentira, el engaño, la calumnia...; la misión de Cristo fundamentalmente orientada a la restauración del  plan de Dios en el mundo; el Reino de Dios como vivencia comunitaria aquí mismo en la tierra, para conseguir su cabal cumplimiento en el cielo; la misión de la Iglesia, llamada a ser, como continuadora de la misión de Cristo, signo y testimonio de vivencia comunitaria en medio de este mundo dividido.” (91).

         “El  proceso vivido viene a resultar así, en primer lugar, como un descubrimiento del propio yo, marcado por grandes anhelos y al mismo tiempo  por un sentimiento de soledad, de impotencia y de esterilidad. En segundo lugar, el descubrimiento gradual y cada vez más profundo del Tu que es Dios y que se nos revela en Jesucristo, ese Tu que que es Luz , que es Amor, que es Fortaleza. En tercer lugar, el descubrimiento del tú humano, a través del cual se revela la presencia de este mismo Jesucristo Hijo de Dios, para formar el “nosotros”, un “nosotros” cristiano, un comienzo de la comunidad cristiana. En cuarto lugar ese pequeño nosotros, que se abre a una búsqueda ansiosa de otros.,de ellos, para el anuncio de la Buena Nueva experimentada ya y vivida hasta cierto punto.” (114).        

Descubrimiento de Cristo como amigo liberador

          Proaño señala algunos hechos importante de su vida, que considera  “constatatorios del descubrimiento de Dios y de su Cristo”. Entre ellos, “la revelación  de que Cristo se me muestra,  ante el asombro de todo mi ser, día tras día, en la oración, aún en épocas  de duras pruebas, durante mi estancia en el seminario; la continuación de esta misma revelación de Cristo, con claridad cada vez más intensa,  de nuevo a través de dolorosas pruebas, durante los años del ejercicio del ministerio sacerdotal y durante los años del ejercicio del episcopado...constituyen  constataciones de ese acontecimiento permanente que es el encuentro con el Tú, mi Salvador y mi Fuerza.

         “A lo largo de estas vivencias, Cristo me ha venido diciendo *Yo te amo*. A lo largo de estas mismas vivencias, Cristo me ha enseñado a responderle: *Yo te amo*.” (116-117).

         “Las experiencias de Cristo pueden ser múltiples y crecientes. Pueden empezar con el primer llamamiento: *Si quieres, ven y sígueme”. O con el primer descubrimiento provocado por una persona: *Este es el Cordero de Dios*. *Al oírle hablar así,  los dos discípulos siguieron a Jesús.* Jn1, 36-27

         La congruencia produce claridad; la claridad transparencia; la transparencia, confianza y seguridad. Cristo llegó a decir a sus amigos: *os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre , os lo he dado a conocer.  De la misma manera, entre amigos de verdad nos lo damos a conocer. esta es la transparencia.

         Si esta revelación mutua entre amigos es a propósito del descubrimiento del misterio de Cristo, la transparencia nos ayuda enormemente a crecer en Cristo. Por esto, para una vida comunitaria, es menester ser más  y mas congruentes, a fin de ser más claros, más transparentes  y crecer así en seguridad, en confianza, en Cristo.”(138).

         En el proyecto pastoral de la Diócesis, se considera que la experiencia existencial de Cristo es la esencia del proceso formativo de los sacerdotes: “Para que el sacerdote futuro sea verdadero pastor, es necesario que siga el ejemplo de Jesucristo, lo cual significa vivir  todos los días la experiencia de Cristo, de modo que sea maestro al enseñar su experiencia existencial de C risto, tanto por la palabra como por el testimonio. Al orar y al celebrar  las funciones litúrgicas, el sacerdote debe actualizar  el misterio salvífico de Cristo. Al servir a los hombres, al ponerse en contacto con ellos, debe hacer presente a Cristo mismo,  por el amor con que actúe  por el espíritu que le anime en cualquiera situación o circunstancia.” (165).

         En un comentario radial,  Proaño propone esta definición del cristianismo. “El Evangelio, para nosotros, es Cristo mismo. El es la Buena Nueva de la Salvación para todos los hombres. El es la buena Nueva de la Salvación para los pobres. El es el grito de liberación para los oprimidos. Vivir el Evangelio es comprometerse con la misión que Cristo ha traído a la tierra. Para nosotros , la fe no es  simplemente un conjunto de verdades. No es simplemente un conjunto de  conceptos y definiciones. No es el resultado simple de una elaboración ideológica. Para nosotros , la fe es ante todo una vivencia, un compromiso,  una práctica de cada día, una lucha permanente contra el mal, contra lamentira, contra la injusticia, contra el odio, en donde quiera que se encuentren, en nosotros y en la sociedad, en el sistema capitalista o en el sistema comunista.” (234-235)

         En  la profesión de fe  que concluye su autobiografía, Proaño declara: Jesús “ ha sido para mí la manifestación contundente del amor del Padre. Sé por experiencia que me ama. También yo siento por Él  un amor apasionado.

         “Para restaurar el plan de Dios, s hizo pobre, vivió con los pobres, predicó la Buena Nueva a los pobres. Para restaurar el plan de Dios, se hizo servidor de todos.  Para restaurar  el plan de Dios, predicó su mandamiento nuevo: el amor de los unos a los otros, tomando como modelo el amor  que el Padre tiene al Hijo y el amor que el Hijo nos tiene a nosotros.” (239).

Descubrir  a Dios, como amistad liberadora

         En el pensamiento de Proaño, la  amistad liberadora  es el itinerario necesario hacia Dios, porque es la experiencia más connatural  con la realidad de un  Dios que  es esencialmente un Amigo Liberador. Amigo de los hombres, que crea por amor y  de los cuales quiere promover el protagonismo y  la libertad; y que llama a compartir su vida y su intimidad. Amigo que manifiesta su fidelidad  a una humanidad sumida en el egoismo, inviándole su Hijo, para que restablezca esa amistad traicionada.

         Pero antes de manifestar su amistad por los hombres, Dios vive la amistad en sí mismo: su vida intima pues no es solitaria, sino que es una amistad entre el  Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Una amistad  no replegada sobre sí misma, sino esencialmente comunicativa, que a través de la creación y la encarnación del Hijo, llama a la humanidad a compartir esa intimidad y esa alegría; la llama a formar parte de la familia divina..

         La profesión de fe  que concluye la autobiografía  de Proaño empieza así: “ Ante todo, yo creo en Dios. Creo en Dios Padre. Es El quien me ha dado la vida. El me ama infinitamente. Lo he comprobado vivencialmente a lo largo de todos mis años de existencia. Y sé que mis relaciones con El han sido filiales.

         “Creo en el Dios trinitario. En el Dios fecundo. Creo en la felicidad de este Dios fecundo. Creo en el Dios comunitario.

         “Creo en el Verbo de Dios. Y creo en el Espíritu Santo. Las primeras páginas de la Biblia y el capítulo primero del  Evangelio de San Juan  me han impresionado siempre. La Palabra, como si dijéramos al interior  de Dios es la reproducción de Dios mismo. El amor que se tienen mutuamente el Padre y el Hijo es su Espíritu. Dios uno y trino. Dios trino y uno.” (237-238)

         En las páginas que dedica a delinear los rasgos de su teología existencial, despues de describir su relación amistosa con Cristo, dice: “ Pero el progreso de relaciones amstosas entre Cristo y  yo o se ha detenido aquí. Por él descubrí al Padre y descubrí al Éspíritu Santo, no como meros conceptos, sino como Ser, como Vida, como Amor. *Felipe, quien me ve a mí, ve a mi Padre que está en los cielos*. * Si alguno me ama,mi Padre y yo vendremos a él y estableceremos en él nuestra morada*.*Padre, que sean uno, como Tu y Yo somos uno.*

         “*Por Cristo , con Él y en Él, a Tí, Dios Padre omnipotente, en unidad del Espíritu Santo,todo honor y toda gloria*. Esta doxología consta en mi escudo, no como una frase sin transcendencia, sino como lema de mi vida. La repito diariamente, no sólo en  la misa, sino en varios momentos del día. Me siento introducido en la Trinidad. Me parece adivinar su felicidad. Me estremezco cuando pienso que esta su felicidad me llama. Cuando viajo, me gusta guardar silencio y contemplar la belleza del mundo, en el que veo reflejado el poder del Padre, la elocuencia luminosa y multicolor del Hijo y la música amorosa o arrebatadora del  Espíritu, en el aire y en el viento.

         “La Trinidad beatísima  me dice: * Te amamos*, con aquellas palabras del Génesis: * Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza. Y me invita a responderle:*os amo, Dios Trino y Uno*.

         “Pero, en esos mismos momentos, siento la necesidad de poder decir *os amamos*, en primera persona de plural, de la misma manera como ha hablado Dios al plural *hagamos*”.(117-118

         “Me parece ver claramente que tengo una auténtica y profunda vocación comunitaria: aspiración a ser uno  como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, o con más precisión , como el Padre y el Hijo son uno en el Espíritu.

         “De la visión de la comunidad trinitaria, dirijo ahora mi reflexión hacia la comunidad en la tierra. Pero antes,  siento la necesidad de expresar que, en todo este proceso descrito, no hay mérito alguno de mi parte: es la demonstración de pura e infinita bondad de Dios. Y, por esta razón hago mío el canto de la Virgen María:  *Proclama mi alma la grandeza del Señor y exulta de gozo en Dios mi Salvador: porque ha mirado la pequeñez de su esclava*.

         “Con emoción indescriptible, veo ahora que ese mismo Señor preparó largamente y por caminos desconocidos, personas con quienes era posibile establecer y cultivar una amistad profunda, en función de otros.. Dios quiere enseñarnos el camino de la realización comunitaria, el camino de la promoción de comunidades eclesiales en esta era de la comunidad, para que, unidos a Jesús, podamos decir al Padre * Te amamos*.(118-119).

         Una de las expresiones más claras de este vínculo entre la amistad liberadora de Dios y la promoción de la comunidad humana, es el texto del Éxodo: “He escuchado el clamor de mi pueblo”, que asume en la práctica pastoral y política de Proaño y de su iglesia un papel central.

         Con este mensaje Dios se revela a sí mismo ante el mundo como amor liberador. Con este mensaje Dios formula  solemnemente su opción por los oprimidos como sujetos; e indica en su amistad liberadora por todos los hombres el fundamento de esta opción. Con este mensaje, Dios le propone  a su pueblo   un pacto de amistad, que se convierta en el inspirador de su nueva historia, y que lo lleve al descubrimiento de la tierra prometida y a la construcción de una nueva sociedad, libre y solidaria.

         La historia del pueblo de Israel  será la historia de esta amistad, de las contínuas infidelidades del pueblo, de los incesantes llamados  de los profetas al rescate de este proyecto originario y por fin de la llegada de Jesús, con la misión de restaurar y revitalizar esta amistad tran frecuentemente trahicionada.

 Los dos caminos de la amistad liberadora entre los hombres

         Una de las consignas que inspiraron la acción y el pensamiento de Proaño fue que el pueblo en marcha hacia su liberación tenía que caminar con dos pies, el de la comunidad cristiana y el de la organización política. Ellos representan, en su perspectiva , dos momentos inseparables en la construcción de la nuev a historia por el pueblo. Así Proaño resume el proyecto popular  y al mismo tiempo el proyecto de Dios. Lo que le permite afirmar con profunda convicción que el proyecto popular coincide con el  de Dios, es justamente que ese proyecto, en sus dos componentes , es expresión de una amistad liberadora  con vocación universal; que la amistad liberadora es al mismo tiempo el origen de la comunidad cristiana y su constitutivo esencial; es al mismo tiempo el origen de la iglesia y su constitutivo esencial; es que esta amistad liberadora  es una prolongación en la historia de la comunion trinitaria. Por tanto, la iglesia de Jesús  no se define como una institución y un sistema jerárquico de poder, sino como un movimiento de amor, en el cual los últimos son los primeros.

         Asimismo, la organización política popular y particularmente la organización indígena no se define en primer lugar como una institución  orientada a la conquista del poder, sino como un movimiento de amistad liberadora, orientado a la liberación integral de las personas y de los pueblos y en último término a la construcción de una nueva sociedad, entendida como  una amistad universal y fecunda  entre las personas, los pueblos, las etnias, las culturas y las religiones.

         Esta doble afirmación de la amistad y de su fecundidad es al mismo tiempo para Proaño un don incesante del amor de Dios y una conquista incesante del hombre. El amor de Dios se manifiesta justamente en la promoción de la libertad y del protagonismo del hombre y sobre todo del protagonismo de los oprimidos. Es un Dios que ,como lo entendió perfectamente la Virgen María manifiesa su amor por el pueblo deponiendo a los poderosos de su trono y exaltando a los humildes.

         Para Proaño, el método por el cual el pueblo se forma a ejercer su protagonismo en la construcción de la nueva historia es la educación popular liberadora. Por ella pues el pueblo se forma como sujeto cultural, político, económico y religioso, descubre sus derchos, sus valores  y sus potencialidades; descubre la importancia de la unidad en la diversidad; descubre en la amistad liberadora la esencia de su proyecto histórico y el motor de  su liberación.

         El proyecto popular de amistad liberadora se contrapone frontalmente a la cultura de dominación y a sus sistema de valores, inspirados por el egoismo y la competitividad. Es por lo tanto un proyecto revolucionario, si por revolución entendemos una transformación radical y noviolenta de la sociedad, protagonizada por los excluídos de ayer y de hoy. Es un proyecto revolucionario que cambia la concepción de la política y de la militancia: esta  ya no tiene como objetivo la conquista del poder por una vanguardia sino por todo el  pueblo;  no implica sólo un cambio radical en el sistema de poder, sino la  instauración  de una amistad universal.

         El proyecto de amistad liberadora es un proyecto que se puede llamar cristiano, no porque pretenda conquistar el poder para los cristianos y sus instituciones, sino porque pretende transformar el mundo a la luz de los  valores cristianos y en primer lugar de la amistad liberadora.

         Es un proyecto revolucionario indígena, no porque pretenda reivindicar  para los indígenas condiciones de privilegio, sino porque valora el alcance universal de las reinvindicaciones indígenas, y en primer lugar del derecho de autodeterminación; el alcance universal de su proyecto de sociedad y de civilización multiétnica y  multicultural; el alcance universal del sistema de valores que los indígenas rescatan de sus culturas y tradiciones  y que quieren hoy poner al servicio de toda la humanidad.

         Es un proyecto revolucionario esperanzador, porque encuentra bases muy sólidas en la inteligencia, los valores, la movilización del pueblo;encuentra bases muy sólidas en el proyecto de Dios y de Jesús  y en la fuerza que su amistad liberadora, presente y activa en la historia, comunica y renueva incesantemente.

Conclusión: los árbores que sembraste estamos creciendo  y  multiplicándonos

         Concluyendo nuestra  meditación , no podemos  evitar de  preguntarnos. Este proyecto  maravilloso, ¿qué efectos ha producido? ha contribuído realmente a cambiar  la iglesia y la sociedad? Los  que organizaron   las celebraciones del décimo aniversario, han contestado esta pregunta, lanzando la consigna: los árbores que plantaste, estamos de pié.  Lo hemos repetido muchas veces en estos días, con profunda convicción.

         Me parece sin embargo que la realidad nos  autoriza a completar así la consigna: los árbores que plantaste, estamos creciendo y multiplicándonos. Los árbores a los cuales nos referimos son , sobre todo, por un lado las comunidades eclesiales de base, por el otro las organizaciones indígenas.

         Para mostrar que esta afirmación  no es expresión de triunfalismo ,sino de realismo,  me parece necesario reflexionar sobre dos experiencias, de alcance histórico: el levantamiento indígena de 1990 y la celebración de los diez años de la muerte -resurrección de Proaño en Riobamba y en Pucahuaico, que estamos viviendo..

         En Riobamba,  se concentraron  la semana pasada, para celebrar el décimo aniversario: el encuentro latinoamericano de obispos, teólogos y pastoralistas;  el encuentro internacional de agentes pastorales; el encuentro nacional de las comunidades eclesiales de base; el encuentro del Sicsal, secretariado internacional de solidaridad con América Latina; el encuentro nacional  de comunidades y movimientos negros.

        Este sólo hecho es en sí mismo significativo de aquella presencia viva de Proaño, en Riobamba, en Ecuador y en todo el continente, que todos allí sintieron la necesidad de afirmar; particularmente las comunidades de base de todo el país; convicción  que se afirmó solemnemente en una celebración multitudinaria , extremadamente intensa, que  marcará indudablemente la vida de todos los que participamos en ella.

         Entre las actividades del grupo de obispos, teólogos y pastoralistas,  las más impactantes fueron las que se dedicaron al encuentro con las comunidades eclesiales indígenas de Riobamba. Primero  por el testimonio  que nos dieron, con sencillez, claridad  y firmeza evangélicas, tres agentes pastorales indígenas. Segundo, por la visita que muchos obispos  les hicieron a las comunidades indígenas. El comentario unánime  a estas dos experiencias fue: los pueblos y las comunidades indígenas  de Riobamba manifiestan una enorme vitalidad;  en esta vitalidad se reconoce la presencia viva de Proaño, diez años después de su muerte aparente.

         Un momento importante de estas celebraciones, es evidentemente el que estamos viviendo aquí. Donde experimentamos el crecimiento de dos  arbores tan vigorosos como son la fundación Pueblo indio y la comunidad de misioneras indígenas.  Donde el testimonio  evangélico de Don Antonio Fragoso nos ha manifestado la presencia viva de Proaño a nivel continental.

         Otra fecha significativa para averiguar el crecimiento de los árbores plantados por Proaño es el levantamiento indígena de 1990. Muchos observadores coinciden en reconocer que la historia moderna de Ecuador se divide endos partes: antes y despues del levantamiento indígena.  Esta movilización tendría otros importantes desarrollos en la marcha de 1992  y la gran manifestación  de 1994.  Ahora, cuando irrumpen estos acontecimientos impredecibles en la historia del país, muchos  perciben en ellos ,para bien o para mal, la obra del indio Proaño.

         Frente a tantos hechos significativos es difícil no reconocer: los árbores que plantaste estamos creciendo  y multiplicándonos. Es difícil no proclamar  que Proaño vive en el pueblo que él ha despertado , movilizado, resuscitado, diciendo: “ no ha muerto, sino que duerme”. Es difícil no recordar la parábola del grano de mostaza

         Pero creo importante, para concluir esta meditación,  que cada uno y cada una de nosotros se pregunte si Proaño vive en él , en su compromiso, en su vida interior. Para contestar esta pregunta, quiero invitarnos a cerrar los ojos, y hacer el intento de penetrar más profundamente en el mundo interior de Leonidas Proaño, como testigo  de la amistad liberadora  y de su extraordinaria fecundidad. Evoquemos, con toda la intensidad de la cual somos capaces, nuestras mejores amistades;  evoquemos nuestras experiencias comunitarias más auténticas. Preguntémonos si estas experiencias están  replegadas sobre nosotros mismos o si están  abiertas a otros; si, particularmente, están  abiertas a las personas  y los grupos que sufren la soledad de la marginación .

         Si tuvieramos que darles, a estas preguntas  respuestas negativas, si tuvieramos que reconocer que nuestras amistades son  espacios de distensión y alegría no compartidas,  el  encuentro con la experiencia  de Proaño sería un llamado a la  conversión  primero a este nivel humano. Nuestras amistades, nuestras experiencias comunitarias, son nuestra riqueza humana más grande,  son uno de los más grandes dones de Dios. No tenemos el derecho de guardarlo para nosotros. Dios, amistad liberadora, no dona nunca a una persona  la gracia de la amistad para que la guarde en su intimidad; para que la transforme en un disfrute egoista, privándola así de su fecundidad, como el siervo que habiendo recibido un talento de su señor , se fue a esconderlo en un hoyo. Esta parabola de los talentos ,  yo  me rehuso a interpretarla en una lógica capitalista,  y  siento que cobra su auténtico sentido en la lógica de la amistad.  Dios nos hace el don de la amistad para que  lo negociemos, comunicándoselo a otros, para que descubramos la exigencia de transformarlo en un movimiento universal.

         Esta fue de todos modos la interpretación que Proaño le dió al plan de Dios sobre su vida.  La interpretación que le dió al don de la amistad humana, que Dios le concedió con generosidad.

         Pero siguiendo en nuestra identificación con el mundo interior de Proaño, vivamos esas experiencias  de amistad liberadora como el signo de la presencia de Jesús , del Padre y del Espíritu Santo en nuestra historia personal y en la historia del mundo. Contemplemos el momento en el cual  Dios amistad liberadora, decidió comunicarnos a cada uno y cada una , decidió comunicarme  su vida, llamandome a participar en esa amistad  que no tendrá fin.

         Escuchemos  el llamado de Dios a revelarle al mundo la noticia de su Amistad  y a comprometernos para que esta noticia sea el detonante de una transformación del mundo; el detonante de una historia de amistad  de la cual sean protagonistas todos los que sufren la soledad de la marginación, de la pobreza, de la exclusión; de la cual sean protagonistas, en el momento actual los pueblos indígenas del país, del continente y del mundo.

         Renovemos , en este clima,  nuestro encuentro con la persona de Jesús, como revelación y signo de la amistad trinitaria y como vínculo amoroso entre la comunidad divina y la comunidad humana.

         Esta sin embargo no puede ser sólo una experiencia de contemplación del misterio de Dios y de nuestra unidad con él. Tiene que ser también el redescubrimiento de que en esta historia de amistad, que aspira a ser universal, estamos llamados a tener  un papel protagónico, viviendo  personalmente y sobre todo comunitariamente una amistad liberadora, y contribuyendo a transformarla en un movimiento universal. Nuestro papel protagónico en la iglesia y en la historia , lo ejercemos apostando por el  protagonismo de los oprimidos, particularmente de los indígenas; es decir reconociendo no solo sus derechos conculcados, sino también su fuerza histórica, moral cultural, religiosa   y política, contribuyendo con nuestra acción a despertar la confianza de los oprimidos en sí mismos, a liberar las energías escondidas en sus almas y en sus historias. Una amistad liberadora  y transformadora vivida con este espiritu, es decir con el espiritu de Jes´sus, con el espíritu de Proaño es también un grito lanzado al mundo de hoy, a todos los desencantados y desesperados, para decirles que no, que la historia no se ha acabado,  que una nueva historia es posible, que  una nueva historia, protagonizada por los escluído de ayer , ya ha empezado.

1]Esta meditación se funda en la obra de Mons.Leonidas Proaño,Creo en el hombre y la comunidad. Autobiografía, Corporación Editora Nacional, Quito, 1989, 3a ed. Los números entre paréntesis remiten a páginas de esta edición